¿Qué es el factor de potencia?

El factor de potencia no influye en la potencia de una bombilla, en el tipo de luz que emite ni en sus usos. Y sin embargo, es un elemento fundamental a la hora de elegir la iluminación, tanto doméstica como profesional.

El factor de potencia se define como la relación que se da entre la energía activa y la energía aparente en cualquier aparato eléctrico dado. En una representación geométrica, es el coseno de φ de este triángulo:

 

 

Explicamos un poco cada término:

 

  • Energía aparente: la energía nominal o ideal  de un aparato. Es la energía que indican los fabricantes y que suele estar especificada en la caja de los productos. De este modo, cuando se habla de una bombilla de 15W o de un robot aspirador de 33W, se está hablando de su energía aparente.
  • Energía activa: la energía real de un aparato. En todos los aparatos eléctricos se da una diferencia entre la energía consumida y la energía que utilizan realmente para su funcionamiento. La energía que no se utiliza se convierte en energía residual o energía reactiva.
  • Energía reactiva: la energía residual de un aparato. No genera ningún trabajo y, por lo tanto, es energía malgastada.

 

El factor de potencia es la relación entre la energía aparente y la energía activa de un aparato. Dicho de otra forma, expresa qué porcentaje de energía es utilizado para su funcionamiento y qué porcentaje es malgastado en forma de energía reactiva

Para medir el factor de potencia se utiliza un número entre 0 y 1, que expresa un porcentaje. Cuanto más cercana a 1, más alto es el factor de potencia y menor es la energía residual. Así. una bombilla con un factor de potencia >0.9 malgasta menos del 10% de la energía que consume, mientras una bombilla con un factor de 0.5 puede malgastar hasta el 50%.

 

 

¿Cómo afecta el factor de potencia a una instalación?

 

Como decíamos antes, el factor de potencia es un elemento muy importante a la hora de decantarse por una u otra bombilla. Apuntaremos algunas de las razones más inmediatas:

 

  • Las compañías eléctricas penalizan la generación de energía reactiva, tanto en los hogares como en las empresas. Como la energía reactiva es una energía residual, esto supone pagar un precio extra por algo que no ha sido utilizado. Utilizar una iluminación con alto factor de potencia significa un ahorro en la factura eléctrica y, además, asegura que se está pagando por una electricidad utilizada y no por una malgastada. 

  • La acumulación de energía reactiva puede producir sobrecargas o caídas de tensión en en una instalación eléctrica. Los aparatos con factor de potencia alto contribuyen a que la instalación sea más estable y más funcional.

  • El factor de potencia depende, sobre todo, de la fabricación y la optimización del aparato. De este modo las bombillas con un factor de potencia elevado suelen tener una construcción de más calidad, tienen más durabilidad, se adaptan mejor a los transformadores y, en general, resultan mucho más fiables.

 

Y para finalizar, un consejo

 

Siempre que compre productos de iluminación asegúrese de prestar atención al factor de potencia, sobre todo si se trata de una instalación grande. Un factor que ronde 0.8 o 0.9 asegura que la bombilla será de alta calidad y reducirá el riesgo de problemas y de averías. 

Dicho esto, hay que tener en cuenta que: hay bombillas de calidad excepcional que, sin embargo, tienen factores de potencia más reducidos por las necesidades de su fabricación, aunque suele tratarse de bombillas especializadas para usos muy concretos.

Publicado el 18/01/2018 0 558

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